En este caso, la acusación era por un delito de robo de un radiocasete de un vehículo, imputado a dos clientes menores de edad. La absolución se basó en la ausencia de testigos visuales: los agentes, que detuvieron a nuestros clientes a una distancia considerable de los hechos, trabajaban con una descripción genérica facilitada por un denunciante anónimo, que podría haber correspondido a cualquier joven.

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