Una estafadora deja sin ahorros a una anciana enferma

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Una empleada del ‘casal’ de abuelos se aprovechó de la confianza con una mujer de 73 años para robarle todo el dinero que tenía: en total, 250.000 euros.

Una cuidadora del casal de abuelos municipal de Parets del Vallès estafó durante nueve años a una mujer enferma de cáncer de 73 años hasta apropiarse de los ahorros de toda su vida. En total: 250.000 euros. La víctima, Montserrat, era la que se encargaba de gestionar las cuentas familiares hasta que el pasado mes de enero su marido quiso echar mano de los ahorros para comprar un sofá y se quedó pasmado. No había nada. La cuenta estaba a cero. Afligida por la vergüenza y el sentimiento de culpa, Montserrat acabó admitiendo que le había dado el dinero a Jamila, una de las gestoras del centro social al que acudía cada tarde para jugar al dominó o charlar con las amigas de su edad.

El engañose fue cociendo a fuego lento. Jamila se fue ganando la confianza de su víctima. Primero se fue aproximando a ella en el casal de abuelos, la separó de su grupo de amigas hasta que se apropió de su compañía en exclusiva y se convirtió en su único apoyo. “La absorbió hasta tal punto que en casa solo hablaba de ella. Mi madre entró en un bucle del que no podía salir, pero nosotros no sabíamos qué le pasaba”, comenta a La Vanguardia , Pilar, hija de la afectada.

Jamila era una de las responsables del Casal d’Avis municipal Ca n’Oms, de titularidad municipal. El lunes declaró por primera vez como investigada por un presunto delito de estafa en un juzgado de Parets del Vallès donde aseguró que nunca se apropió de nada, rechazó incluso haber tenido una relación de amistad con Montserrat –a pesar de que todo su entorno afirma que siempre iban juntas– y acusó a la afectada de haberse gastado todo el dinero en juego y alcohol.

Después de que estallara el escándalo, el Ayuntamiento de Parets del Vallès abrió un expediente informativo para aclarar lo sucedido y cambió de puesto a Jamila, que ahora trabaja en una biblioteca municipal. El abogado de la víctima, Eloi Castellarnau, no descarta pedir la personación del Consistorio como responsable civil subsidiario.

El engaño se fraguó unas década antes cuando la presunta estafadora se percató de que una de las usuarias del centro social acaba de ingresar una buena suma de dinero al recibir una herencia. A partir de entonces la mujer, con todo tipo de excusas, desde deudas con Hacienda hasta problemas para alimentar a su familia, fue pidiendo dinero a Montserrat cada vez con mayor asiduidad hasta quedárselo todo. La víctima además estaba enferma de cáncer, padecía otras dolencias graves, y Jamila era la única persona con la que salía de casa después de que le hubiera dicho que había sido enfermera en un hospital. “Me sentía segura al salir a la calle con ella porque decía que me cuidaba”, explicó la afectada en su declaración. “Un día me explicó que tenía una deuda con Hacienda, un coche que su marido dejó a medio pagar y me dijo si le podía dejar ese dinero porque no podía pagarlo todo. Le dije que sí se lo podía dejar pero que me lo tenía que devolver”. Y a partir de entonces, “empecé a dejarle dinero cada pocos días”.

La familia de la víctima sigue en estado de shock. Los ahorros de toda una vida de duro trabajo han desaparecido. “Solo queremos que se haga justicia, que pague por lo que ha hecho y aflore la verdad. La estafadora se acaba de comprar un coche y se ha reformado la casa y mis padres no pueden ni comprarse un sofá”, lamenta Pilar, entre sollozos.

Fuente: la Vanguardia

2020-11-11T09:19:19+00:00noviembre 11th, 2020|Medios de comunicación|